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Propoleo: fungicida natural para nuestros bonsáis

El propoleo es una sustancia natural resinosa conocida desde la antigüedad que producen las abejas para desinfectar y formar el interior de sus panales. Sus cualidades como fungicida y bactericida natural son reconocidas y aplicadas tanto para el tratamiento de enfermedades leves infecciosas en humanos como en tratamientos fitosanitarios de árboles y hortalizas.
Su consistencia gelatinosa y pegajosa hace que se precise su disolución (generalmente en alcoholes) para su aplicación mediante mochila fumigadora o pulverizador. Una disolución estándar serían 100 gr de producto sólido en un litro de alcohol (80º). Se obtiene una mezcla aplicable mediante los métodos indicados  en proporción 1 – 2%.

Estamos hablando de un tratamiento sistémico y no sólo de contacto, introduciéndose en la planta y recorriéndola sustendada en la savia, siendo su acción curativa, cuando el problema micótico ha aparecido.

Así por ejemplo, se ha demostrado eficaz en el tratamiento de la podredumbre gris, del mildiu de cultivos como hortalizas y parras y una eficacia media frente al oidio.

Se puede mezclar con otros fungicidas naturales como el caldo de ortigas o la cola de caballo.

propóleo

Fungicidas naturales para nuestros bonsais

Los propóleos se obtienen raspando las paredes de las colmenas de abejas, variando su color del amarillo al marrón oscuro debido al principal integrante de su composición: resinas balsámicas obtenidas de las coníferas principalmente. Éste elemento es manipulado con saliva de abeja, cera y restos de polen y en conjunto forma una masilla con la que refuerzan la colmena y tapan fisuras de la misma. El análisis químico del propoleo rebela microelementos, como Zinc, K, Mn, etc.. , flavonoides y algunas vitaminas como B1 y B2.

Además de ser un producto completamente natural y ecológico su efectividad anti bacteriana y fungicida está probada. Además protege y endurece las maderas muertas (aplicándolo directamente con un pincel sobre la zona deseada) de nuestros bonsáis. Aunque generalmente en el mercado aparece en forma hidrosoluble disuelto en alcoholes, si lo adquirimos en formato de crema y consistencia resinosa podremos aplicarlo directamente en heridas y cortes de poda profundos a modo de pasta selladora. No sólo protege el corte sino que su acción antibiótica lo libra de ataques de patógenos. Además el resultado estético es mucho más natural que el obtenido por otras pastas cicatrizantes o tipos de mastic.

Forma de empleo: como fungicida, disolver 30 cl por litro de agua, combinándolo con 20 cl de aceite de girasol en pulverización. Como pasta selladora, se combina a partes iguales con cera de abeja derretida y se aplica directamente sobre la zona a proteger.

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