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El abono para bonsái – Cómo hay que abonar

Cuando fuí por primera vez a comprar abono para bonsái para mis árboles en el centro comercial más cercano a mi casa iba dispuesto a leer la etiqueta de cada producto que encontrara para elegir el mejor. Acabé llevándome uno que rezaba “abono para bonsáis”.

¿Por qué hay que abonar?

Todos hemos visto las siglas NPK (correspondientes al Nitrógeno, Fósforo y Potasio).  Pero ¿qué significan los números que les suceden, como  5-3-2?
Esos números son la proporción disponible de cada uno de los macronutrientes principales que contienen, que junto con el carbono, el hidrógeno, el oxígeno y algún elemento más, constituyen el alimento principal de una planta, aunque no el único.
Estos hay que controlarlos bien y hay que saber cuando y en qué cantidad son necesarios.
Dependiendo de la época del año y del estado o etapa del árbol deberemos garantizar un aporte determinado de estos elementos.

abono para tu bonsái

Hidrógeno, carbono y oxígeno se encuentran en el aire o en el agua y no necesitamos añadirlos, pero sí tenerlos en cuenta y más tarde veremos cómo.
N, P y K, los debemos añadir nosotros, sobre todo si estamos utilizando sustratos para bonsái tan inertes como la akadama, el kiryuzuna, el pómice, la arena de río o similares.
¿Y por qué no utilizamos sustratos que ya contengan estos elementos? Porque no podríamos controlarlos. No sabríamos cuanto hay de cada uno o hasta cuando nuestro sustrato sigue teniendo un contenido adecuado de ellos. No podríamos ajustar esos nutrientes según las necesidades y no resolveríamos fácilmente carencias o excesos de alguno de ellos cuando se presentaran.

Aspectos básicos del abonado del bonsái

Resumiéndolo mucho, el nitrógeno (N) forma parte de las proteínas, las fito-hormonas, la clorofila… está en todas partes  y permite el crecimiento de la planta proporcionándole lo necesario para crear nuevas estructuras y crecer con fuerza.

El fósforo (P) es igualmente imprescindible e igualmente omnipresente en las reacciones químicas que se realizan en la planta. Es componente de los cromosomas y del ADN de los vegetales, luego es importante para el equilibrio del crecimiento ya que en la generación de nuevas células la planta lo necesita. Sin este elemento la planta no crecería de manera equilibrada y podría producir pocas y pequeñas hojas así como un enraizamiento pobre. Afecta en mayor medida a la parte aérea de la planta pero las raíces también se verían afectadas en caso de carencia.

Al igual que los dos anteriores, el potasio (K) es esencial en el desarrollo de una planta y, entre otras cosas, regula la apertura y cierre de los estomas de las hojas (orificios por donde se produce el intercambio de gases de la planta), permitiendo la absorción de CO2 para la fotosíntesis. También se encarga de equilibrar el agua contenida en la planta (osmo-regulación) y aumenta la resistencia frente al estrés hídrico y térmico.

¿Y todo esto en qué se resume?

Se suele abonar de manera diferente dependiendo de la época del año y del estado del árbol.
Hay que tener en cuenta que los valores que se suelen indicar en los abonos en cuanto al contenido de NPK son relativos entre sí. Por ejemplo, una relación de 3-2-1 podría ser un abono con un 20% de nitrógeno, 12% de fósforo y 6% de Potasio.
El famoso abono japonés Biogold, tiene unos valores de 5,5/6,5/3,5.

  • En un árbol en fase de crecimiento y desarrollo de tronco y ramas, se utiliza un abono con mayor contenido en nitrógeno ya que interesa que crezca fuerte y rápido.
  • En un árbol ya establecido y con el diseño muy controlado se reduce el aporte de todos los nutrientres para evitar estar pinzando continuamente ya que no se busca el crecimiento fuerte.
  • Durante las épocas en las que el árbol reduce naturalmente su crecimiento, en invierno y en pleno verano (julio y agosto), se reduce también el abonado ya que al no ser absorbidos al mismo ritmo por la raíces, esto podría producir un exceso de estos nutrientes en el sustrato provocando también problemas.

El exceso de estos nutrientes es muy negativo ya que puede formar sales que obturan las raíces provocando finalmente síntomas similares a los de una carencia de nutrientes ya que la planta deja de absorberlos correctamente. Esto sucede más fácilmente con los abonos líquidos químios, y sobre todo con plantas en maceta.

Por eso la mayoría de aficionados al bonsái evita este tipo de abonos, los químicos.
Bordes de las hojas quemados suelen indicar en la mayoría de los casos un problema con el abonado. Si se trata de un exceso o una carencia tendrás que saberlo tú pensando en cómo has estado abonando.
Al final del verano, en octubre o noviembre (dependiendo de la zona), se detiene el aporte de nitrógeno pero se mantiene un abono basado en fósforo y potasio consiguiendo por un lado mantener controlado el crecimiento del árbol y por medio del potasio se prepara al árbol para las bajas temperaturas del invierno.

¿Cuándo no hay que abonar?

Es importante también no abonar durante 15 días o un mes después de un trasplante ya que al reducirse de manera importante el sistema radicular, podemos volver a encontrarnos con un exceso de abono no absorbido en el sustrato. Un bonsái recién trasplantado  precisa unos cuidados básicos que debemos conocer.

Realmente no se puede dar una regla general ni dar cifras o cantidades muy precisas ya que depende entre otras cosas del clima de la  zona, la especie del árbol, el sustrato en el que se encuentre, la frecuencia y calidad del riego… Al menos ya tienes unas reglas básicas sobre el abonado paso a paso.
Conociendo estas normas y el efecto de los macronutrientes en nuestros árboles es mas fácil corregir a tiempo cualquier problema que surja.

abono para bonsái

Bien, pero ¿cómo abono el bonsái? ¿Cuándo hay que abonar?

abono para bonsái

Cestillas para abono sólido

¿Qué abono elijo? En el caso de los abonos líquidos encontrarás indicaciones en la etiqueta del producto que hayas elegido. Cuando abonamos con abonos sólidos de liberación lenta, en pellets, bolitas, cubitos, etc., se suele distribuir por el contorno de la maceta, siguiendo de nuevo las cantidades de cada producto. En cada riego se va disolviendo el compuesto añadiendo su contenido al sustrato. El aporte es limitado pero continuo
El abono en bolitas o pellets se suele proteger de los pájaros con unas cestillas que permiten además mantenerlo localizado para poder eliminarlo cuando sea necesario.
Se evita disponer el abono cerca del tronco, tendiendo a situarlo cerca de las paredes de la maceta para evitar que las raíces encuentren alimento demasiado cerca y limiten su crecimiento.
El abono en piezas más grandes se suele poner semi-enterrado para que mantenga la humedad con el sustrato.
Si tienes una zona del pan de raíces en la que quieras estimular su crecimiento, puede probar a situarlas ahí. Muchas veces, al retirar el abono residual al final del verano, verás que las cestillas se han llenado de capilares.

Cuáles son los mejores abonos

Para que tengas una visión más completa de los distintos tipos de abonos, cualidades y precios, podéis echarle una ojeada a los siguientes  abonos para bonsáis más utilizados por los aficionados:

abonos para bonsái

Tienda online – Abonos

(*) El humus de lombriz es un abono orgánico universal de gran calidad, procesado por lombrices rojas de California (Eisenia fetida). Es un fertilizante orgánico y ecológico, resultado de la transformación, por parte de las lombrices citadas, del compostaje procedente de estiércol natural ya fermentado. El proceso produce humus de lombriz  muy fino y rico en nutrientes, rápidamente absorbibles por las plantas.

El humus final tiene un tamaño de partícula fino y homogéneo, sin exceso de humedad y sin malos olores. Es rico en macronutrientes así como también en micronutrientes fácilmente asumibles por el vegetal; es biodinámico con numerosos  componentes tales como enzimas, hormonas, vitaminas, flora microbiana, etc. favoreciendo el desarrollo de raíces secundarias y aportando la energía necesaria para que el árbol supere épocas de estrés, como el transplante o podas agresivas.También hay disponible humus líquido, en formato botellas 1L, 100% ecológico y natural.

El abonado del bonsái

Podemos contemplar tres grupos de nutrientes para nuestros árboles diferenciándolos por el modo de aplicación más que por su verdadera naturaleza; los macronutrientes, ya mencionados, los micronutrientes y los aminoácidos.

Micronutrientes

Los micronutrientes (ya se ha dicho que los íbamos a clasificar por su aplicación y no por su naturaleza) son entre otros: Calcio, Hierro, Zinc, Magnesio, Manganeso, Silicio, Azufre, boro, Cobre y Molibdeno.
Son tan importantes como los anteriores pero su prefijo “micro” nos indica que se necesitan en cantidades inferiores al nitrógeno, el fósforo o el potasio. Participan en la regulación enzimática de la planta permitiendo el transporte de azucares, facilitando la fotosíntesis o ayudando en el metabolismo de los aminoácidos o la síntesis de las vitaminas. En todo caso, son importantes y sus carencias son igualmente mortales para un bonsái. Una carencia de hierro por ejemplo se traduce en un amarilleamiento de las hojas (clorosis) y la falta de cobre provoca un crecimiento amorfo de las mismas.
La mayoría de abonos incluyen algunos o todos estos elementos. Hay que tener en cuenta que los métales pesados son tóxicos para cualquier organismo vivo. Por eso los metales vienen “quelatados” que es un proceso por el cual se anula su toxicidad para la planta.

Deberíamos fijarnos en cuales de estos elementos están presentes en nuestro fertilizante y añadirlo al riego de vez en cuando (es aconsejable hacerlo una vez al mes) si los incluye.
También, si detectamos algún defecto en las hojas o un crecimiento pobre podríamos comprobar si estamos aportando estos nutrientes correctamente.

Consejo: los complejos de aminoácidos  incluyen la mayoría de estos metales y minerales, con lo cual no hay que preocuparse de añadirlos aparte.

Se aplican pulverizando sobre las hojas o bien se pueden añadir al sustrato. La pulverización foliar es mejor realizarla por la mañana ya que es cuando la planta abre sus estomas para poder captar los nutrientes. Se debe aplicar por el haz y por el envés de las hojas. Los estomas están situados en su mayoría en el envés de las hojas.

Aminoácidos

Para el desarrollo de nuevas células la planta necesita proteínas y esas proteínas están compuestas de aminoácidos. Cada proteína cumple una función en el desarrollo del árbol y cada una está compuesta por una serie determinada de aminoácidos. Así de simple podríamos resumir su definición.
La planta sintetiza los aminoácidos necesarios para formar las proteínas, pero éstas tienen una vida limitada y para asegurarse un “stock” continuo, la planta debe poder sintetizar los aminoácidos con el ritmo adecuado.
El metabolismo de las proteínas además supone un esfuerzo importante para la planta y un gasto de energía considerable que en momentos de debilidad pueden suponer un problema.
Si por ejemplo acabamos de trasplantar, no debemos abonar, y si no abonamos la planta no obtiene la energía necesaria para sintetizar aminoácidos, y si no tiene aminoácidos no puede metabolizar proteinas y si no metaboliza proteínas no desarrolla raíces… y sin raíces no puede prosperar.
En periodos de estrés para el árbol (un trasplante, estrés hídrico, temperaturas bajas durante mucho tiempo…) se puede añadir un aporte extra de estos aminoácidos al riego, facilitando así su recuperación.

Hay complejos de aminoácidos que además incluye hierro quelatado y otros micronutrientes así que, como norma, una vez al mes con un pulverizador y con la dosis adecuada (según indica la etiqueta) disuelta en agua se pulverizan las hojas.
Después de un trasplante también está indicado un riego con un complejo de vitaminas, glucosa y otros elementos (B1, B12…), añadiendo una dosis de aminoácidos, que repetiremos cada 15 días hasta que el árbol se ha recuperado completamente.

Aquellas recetas caseras

abono para bonsáiExisten en Internet multitud de recetas para fabricar abono para bonsái casero,  fertilizantes que uno mismo se hace y que intentan incluir todos estos elementos necesarios para el correcto desarrollo del árbol.
Algunas incluyen los micronutrientes y otras no o solo algunos. Como explicábamos anteriormente, es importante mantener separados NPK del resto de oligoelementos para poder ajustarlos según las necesidades.

Cómo fabricar nuestro propio abono orgánico

A la hora de aportar un abono orgánico a nuestras plantas además de adquirir algún tipo de abono orgánico  ya preparado también podemos optar por la opción de fabricarlo nosotros si disponemos a mano de gallinaza (uno de los abonos más ricos en nutrientes que hay) o algún otro estiércol proveniente de  herbívoros como ovejas, cabras, vacas o caballos.  El inconveniente de no poder administrarlo fresco a las plantas debido a su excesiva “fuerza” para aplicarlo directamente, que puede llegar a quemarlas, se puede subsanar madurándolo previamente durante varias semanas o meses mediante compostaje o bien crear un subproducto,  de gallinaza, que podremos aplicar periódicamente junto al riego.

La forma de realizar éste nutritivo caldo, tan rico en nitrógeno nos la explica Toni, desde su canal de Youtube “La Huertina de Toni”, en el siguiente vídeo dónde nos muestra gráficamente como se obtiene fácilmente éste producto.

La importancia del sustrato

¿Está relacionado el tipo de sustrato que utilizamos con los fertilizantes? Ciertamente sí.
Resulta que quien se asegura de que esos nutrientes lleguen a las raíces es el sustrato, manteniéndolos cerca y ofreciéndoselos cuando los necesita. Cada tipo de sustrato tiene sus características que es importante conocer. 

bonsai olivo
Entre el sustrato y las raíces del árbol sucede lo que se llama “intercambio iónico” por el que el sustrato cede los nutrientes almacenados a los pelos radiculares de la planta. Conviene recordar en éste punto que hay sustratos que permiten ese intercambio de iones y otros que no, o no tanto.
Los sustratos arcillosos (akadama, kiryu, kanuma) almacenan muy bien esos nutrientes y los ceden con facilidad a las raíces. Otros, como la arena de río, ni almacena nutrientes ni los cede.
La acidez del sustrato complica o facilita este intercambio. Cuanto más alto es el pH del suelo (alcalino o básico), más complicado es este proceso.
La akadama por ejemplo tiene un pH de 6, neutro tirando a ácido, y esto es positivo en este sentido. La kanuma es ácida (se utiliza en azaleas u otras acidófilas).

Por otro lado, las arcillas tienen un bajo contenido en micronutrientes (Fe, Zn, Mn), pudiendo provocar clorosis u otros problemas, de ahí la importancia de añadirlos periódicamente.
La akadama se suele mezclar con kiryuzuna ya que esta última tiene una mayor cantidad de hierro, lo que le van muy bien a las coníferas.

El uso de arcillas granulosas de alta dureza como la akadama y el kiryu, garantiza por otra parte el correcto drenaje y aireación de las raíces, con lo que volvemos a asegurarnos el aporte de unos cuantos de los del grupo de los macronutrientes, los que están incluidos en el aire; oxigeno, hidrógeno, CO2…

El riego y el abono

¿Influye el riego en la fertilización de nuestros bonsáis? Pues sí.
Ya se ha dicho que todo influye. Así por ejemplo las aguas duras, tienen una alta conductividad y esto empeora la absorción de los nutrientes. A medida que aumenta la conductividad del agua disminuye la absorción de los mismos.
Al mismo tiempo, el abonado aumenta por sí mismo la conductividad del agua, con lo que si juntamos la fertilización con el agua muy conductiva, acaba siendo perjudicial.
El agua (con sus nutrientes) es absorbida por ósmosis por los capilares más finos de las raíces. Si no hay un equilibrio correcto entre la salinidad (concentración de sales minerales) del sustrato y la de las raíces, el agua no penetra en el árbol.
Hay que recordar que las raíces gruesas no hacen esta función. Cuantos más pelillos finos haya en las raíces, más superficie de absorción disponemos.
La evaporación que se produce en las hojas también ayuda en el proceso, creando una especie de succión que permite al agua subir a la altura necesaria.

Por eso (y por otros motivos que no vienen al caso) se recomienda siempre utilizar agua de lluvia, agua de ósmosis o agua embotellada. Sobre todo si el agua de tu zona es tan dura como la de la mitad sur de España.

El riego excesivo también puede provocar serios problemas en cuanto al abonado, ya que lava los nutrientes almacenados en el sustrato. Aunque utilicemos un sustrato muy drenante, que en principio nos protege frente al exceso de agua, hay que evitar regar en exceso por este motivo. Estaríamos tirando continuamente el abono.

Utilizando abonos sólidos orgánicos (Biogold, Hakagokoro y similares) se evita un poco este efecto ya que en cada riego estamos disolviendo las bolitas de abono para añadirlas al sustrato.

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