Consejos para mejorar la salud de nuestros bonsáis

Consejos para mejorar la salud de nuestros bonsáis

Los peligros y riesgos a los que se ve expuesto un bonsái son numerosos y de diferente origen. Veamos algunos consejos para mejorar la salud de nuestros bonsáis.

Situación y estacionalidad

La ubicación es importante por varios motivos; hay que tener en cuenta la exposición solar, es decir las horas de luz solar directa que recibe, y no olvidar valorar que si esta situado junto a una ventana hay riesgo de que el cristal aumente la temperatura y la radiación no sea la correcta.

consejos para mejorar la salud de nuestros bonsais

La estación del año también será influyente en la cantidad de luz recibida sin olvidar las altas temperaturas del verano. Un riego durante la exposición solar puede producir daños en las hojas, dejando manchas e incluso quemándolas (dependiendo de la especie). La falta de luz producirá crecimientos anómalos demasiado alargados y un viento constante y fuerte puede llegar a dañar las hojas de las especies más delicadas. En invierno las bajas temperaturas pueden helar las hojas o incluso las raices quedando daños irreparables, por lo que se hace necesario una protección.

Pero a veces todas las precauciones son pocas y los visitantes más inesperados pueden dar al traste con todas las medidas tomadas, niños, animales domésticos o vecinos curiosos pueden partir la rama más delicada.

Otros peligros y quizás los más difíciles de prevenir son los que derivan de las alteraciones de tipo químico o metabólico de nuestro ejemplar. Abonos, sustratos y líquidos, incluido el agua, en exceso o defecto causan graves daños que a veces sólo se manifiestan cuando el árbol ya está bastante afectado. El exceso de abono o un abonado fuera de época o a una dosis errónea causa la mayoría de los problemas de tipo químico.

El abonado, imprescindible

Hay que planificar el abonado de manera correcta, además debemos pensar que un exceso es siempre peor que un defecto en la cantidad por lo que si abonamos por debajo de la recomendada por el fabricante no pecaremos de cautos.

Las hojas suelen ser las primeras en exteriorizar estos excesos, se decoloran o cambian de aspecto, por lo que hay que empezar a buscar un remedio, empezando por retirar el exceso de abono en temporadas inadecuadas como son el verano y durante las bajas temperaturas del invierno.

Así una deficiencia de nitrógeno puede darnos un crecimiento muy reducido y unas hojas amarillentas, si se queman los bordes pueden indicar deficiencia de potasio y una deficiencia de magnesio se refleja en el color amarronado de los espacios de las hojas entre las venas que si se torna amarillo pude ser indicativo de falta de hierro.

Atención al riego

Entre las causas de mayor mortandad de los ejemplares en principiantes se encuentra el exceso de riego. Hay que revisar el estado de la tierra del bonsai con regularidad y lo más importante es que drene bien para que no se encharque y las raíces no se pudran, un agujero o más en el suelo de la maceta liberará el agua sobrante durante el riego. Además la calidad del agua es importante ya que el Ph es un indicativo a tener en cuenta debiendo conocerse o al menos saber si el agua tiene mucha cal, cloro u otros componentes que deben ser contrarrestados, siendo muy común el uso de aparatos de ósmosis inversa para regar con agua “filtrada” en lugares donde es demasiado agresiva para las especies de bonsái más delicadas y en general para todo tipo de plantas del hogar.

Plagas e insectos

Las plagas de insectos, las bacterias, los virus, los hongos y las malas hierbas son generalmente peligros muy frecuentes y comunes para nuestros árboles.

    • Las malas hierbas pueden nacer por varias causas, bien por la que la tierra las trae, bien por que caen semillas en la superficie de la maceta, traídas por el viento o por los excrementos de aves, que deberemos de limpiar sobre todo si el cultivo se realiza en el suelo.
    • Los virus y bacterias que causan en la mayoría de los casos la muerte del ejemplar no se pueden controlar y su estudio para la prevención es difícil de llevar a cabo, siendo una medida a tener en cuenta la destrucción del ejemplar en los casos de infecciones más violentas, sobre todo cuando los diferentes remedios no han surtido efecto y habiendo aislado al ejemplar como precaución más razonable.
    • Los ataques de los hongos son los que más afectan a las diferentes partes de los árboles. Teniendo en cuanta la vulnerabilidad de las especies arbóreas a las diferentes clases de hongos es de imperiosa necesidad tratar a nuestros ejemplares, de manera preventiva, con productos que reduzcan el riesgo, siendo la pulverización de la copa con fungicidas sistémicos una buena forma de prevenir y defender el hábitat de nuestro árbol y en general de las plantas. Una buena ventilación es necesaria para evitar posibles apariciones de hongos.

A la hora de usar fungicidas sistémicos tendremos en cuenta que la eliminación de hongos será genérica, es decir desaparecerán los perjudiciales pero también los que benefician a la planta. Para ello y tras el tiempo que dure el tratamiento será necesario una regeneración de sustrato de árboles sanos que contengan los hongos necesarios para su desarrollo como es el caso de la micorrizas en las coníferas. Los hongos perjudiciales más frecuentes son el verticilliu (en arces), botrytis (o podredumbre en ambientes muy húmedos con poca ventilación atacando a hojas y flores en general) y el mildiu. Otros conocidos son la lepra del melocotonero y la roya. El agua estancada y el viento suelen ser los canales de infección más comunes, por lo que es conveniente taparla si esta almacenada en algún recipiente al aire libre. Los efectos de los hongos en el follaje permanecen incluso después del tratamiento por lo que hay que pensar en su eliminación, aunque no siempre esto es posible ya que hay hongos que aparecen en madera muerta (sharis) y no en hojas o en partes vivas (tronco por ejemplo).

    • Los insectos que pueden pasar por nuestros bonsáis son innumerables pero no todos son perjudiciales, en el medio natural hay unos más perjudiciales que otros y la madera forma parte de su dieta y en el peor de los casos las raíces donde una plaga será detectable demasiado tarde. En este caso igual que para los hongos la prevención es fundamental, por lo que pulverizar durante el invierno con insecticidas sistémicos basados en aceite o alquitrán para que actúen sobre las hojas y el tronco nos puede ahorrar problemas de salud en primavera ya que pueden usar nuestros árboles para hibernar o poner sus huevos.

La pulverización debe ser en horas en los que no vaya a estar la zona afectada a pulverizar al sol o en un día con viento y si el ataque se produce sobre hojas tiernas,  hay que procurar no pulverizarlas por peligro de que se queme, debiendo actuar dependiendo del tipo de insecto con más cautela, así para pulgones verdes pasaremos un algodón con productos menos agresivos o  con agua sola a presión (si la resistencia de la hoja lo permite).

Todas las partes del árbol son vulnerables, así además del citado pulgón que ataca principalmente a la hoja,  hay pulgones que atacan a la raíz, debiendo empelarse una limpieza a fondo de la raíz durante el trasplante, una vez aparecido el primer síntoma de debilidad general. La araña roja es de las pocos arácnidos perjudiciales ya que chupan la savia de la hoja, el gorgojo de la vid es otro insecto de rápida propagación. Hay otros insectos cuya actuación se manifiesta mediante agallas ya que actúan como huéspedes de los ácaros que viven en las hojas. En el sustrato se suelen afincar todo tipo de insectos pero las larvas son genéricamente los habituales así los gusanos grises (orugas cortadoras) son muy agresivos, también los “gusanos de cuero” son larvas de la típula de piel muy resistente que devoran las raíces de los árboles.

En el tallo una plaga frecuente es la de las cochinillas que en pocos días si no se trata correctamente acaba con la savia de las ramas de la planta por su rápida reproducción. En las hojas es donde más vulnerable se encuentra el bonsái, orugas, minadoras de hojas, babosas, caracoles, pulgones, chinches de campo, la araña roja y el pulgón lanígero son algunos de los predadores más habituarles.

No se debe pulverizar sin tomar las debidas precauciones, siendo necesario el empleo de mascarillas o gafas cuando la cantidad lo exija, cantidad que debe ser respetadas en los términos que el fabricante establezca, estos productos son tóxicos y no deben dejarse al alcance de los niños.

En resumen, sólo es una pequeña exposición de ciertos riesgos que tenemos que tener presente  a la hora de cuidar y proteger la salud de nuestros bonsáis y avanzar en su cultivo y diseño.

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