Elementos ornamentales del jardin

De entre todos los elementos utilizados en el diseño de un jardin podemos destacar, quizá por su frecuencia de uso, los siguientes:

– Celosias: Las celosias no son más que un entramado de madera, normalmente a modo de reja que, colocado verticalmente, nos permitirá disimular zonas visualmente poco agradables de nuestro jardín si las colocamos tal cual, al tiempo que nos ofrecen una superficie muy adecuada para el desarrollo de todo tipo de plantas trepadoras. Una celosía bien situada nos proporcionará en muy poco tiempo un muro verde de exuberante vegetación, una agradable zona sombreada de la que disfrutar, y una barrera contra miradas indiscretas del exterior. Hoy en día tambien es posible encontrar celosías de materiales sintéticos como resinas y plásticos.

– Pérgolas: Una pérgola no es más que un armazón destinado a sosener plantas. Lo habitual son unas columnas de madera sobre las que se sitúa un enrejado bastante abierto a modo de techumbre. El uso de pérgolas permite diferenciar zonas del jardín con relativa facilidad, al tiempo que proporciona áreas agradablemente sombreadas. Habitualmente se utilizan, al igual que en el caso de las celosías, plantas trepadoras para recubrir la pérgola.

– Rocallas: El uso de rocallas, es decir, de combinaciones de rocas y plantas vivas está muy extendido ofreciendo interesantes posibilidades. Combinando acertadamente rocas de diferentes tamaños, desde simple grava hasta bloques de piedra más propios de una cantera, seremos capaces de romper la monotonía de jardines completamente planos creando pequeñas elevaciones sobre las que incluso se puede llegar a plantar.

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– Esculturas: El uso de esculturas es un tema con el que se debe tener especial cuidado. Una escultura, al igual que un estanque o una fuente, atraerá inevitablemente la mirada de cualquier visitante del jardín por lo que se debe prestar especial atención tanto al lugar donde se coloca, como al tipo de escultura elegida. Un simple ejemplo: jardines de corte muy clásico pueden llegar a parecer un tanto extraños con una escultura excesivamente vanguardista. Y viceversa.

– Barbacoas: Las barbacoas son otro de los elementos comunes en casi cualquier jardín, ya sean barbacoas portátiles o prefabricadas, ya sean barbacoas de obra más o menos grandes. En su instalación se debe prestar especial cuidado a  determinados puntos. En primer lugar hay que tener en cuenta sobre que superficie se instala, será inevitable que al hacer una barbacoa acabemos salpicando algo a nuestro alrededor, y algunas manchas de grasa pueden no desaparecer nunca dependiendo de la superficie en la que caigan (algunas maderas, losas, etc.). Por otro lado la barbacoa desprenderá calor, así que se debería situar alejada de cualquier vegetación para reducir riesgos. Y finalmente se debe prestar especial atención hacia donde irán los humos, y la distancia entre la barbacoa y la casa.

Maderas: La madera es quizá uno de los elementos más utilizados en un jardín. La madera tiene unas cualidades muy interesantes que podemos aprovechar: es fácil de colocar, es muy versátil, crea ambientes cálidos, es aislante, etc. Por otro lado no está exenta de problemas, sobre todo relacionados con su conservación. Dependiendo de donde esté situada, el mantenimiento que le demos, y por encima de todo, del tipo de madera que sea, durará más o menos.

Maderas tropicales, exóticas, como por ejemplo la teca, el iroko, el ipe lapacho, o el moabi dan muy buenos resultados. Son visualmente muy bonitas, agradables al tacto, y al mismo tiempo resistentes a las condiciones de intemperie. Eso si, deberán ser tratadas para conservar su coloración original, o en caso contrario irán volviéndose cada vez más grises.

Trabajarlas, si fuera necesario, puede ser un tanto problemático dada su gran dureza. El inconveniente suele ser el precio, un tanto elevado dado que prácticamente siempre son de importación.

Pongamos por ejemplo una de las más utilizadas de entre las listadas anteriormente: Ipé-Lapacho. Es una madera originaria de América central  y América del sur. El color de la albura es blanco amarillento, mientras que el duramente presentan diferentes tonos de pardo. Es una madera muy resistente ante la acción de hongos, termitas, y otros insectos. Su gran densidad tiene como consecuencia que la expansión, y la contracción, en la madera sea muy baja. Lo que a su vez implica que no aparecerán fisuras fácilmente.

Otras maderas más convencionales, autóctonas, que podemos usar con éxito son el castaño, el roble, el alerce, el abeto, la acacia, etc. El abeto y el pino necesitan tratamientos especiales para resistir la intemperie, pero el resto ofrecen una buena resistencia natural.

Elementos ornamentales del jardin

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